Santa Zita

Educada en la piedad cristiana, la joven creció con una regla de vida muy simple: «¿Esto le gusta a Jesús? ¿Esto le disgusta?»

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Patrona de Lucca, santa Zita (1218-1278) gozaba de un gran culto mucho antes de ser canonizada; incluso su contemporáneo Dante Alighieri la cita en la Divina Comedia. Zita, término dialectal para “muchacha” y que aún hoy se utiliza [en Italia] en su diminutivo “zitella”, nació en una familia muy pobre. A los 12 años empezó a servir en la casa de la familia Fatinelli. Educada en la piedad cristiana, la joven creció con una regla de vida muy simple: «¿Esto le gusta a Jesús? ¿Esto le disgusta?», se preguntaba para orientarse en sus decisiones diarias. Cada día se levantaba muy temprano para ir a Misa y poder llevar a cabo todas sus tareas domésticas, supliendo a veces la falta de otros criados.

Persona siempre humilde y alegre, sus señores pronto empezaron a apreciarla y los pobres de Lucca a amarla. Los Fatinelli le habían confiado la tarea de distribuir las limosnas, pero ella añadía sus ahorros para ayudar lo más posible. La tradición relata que otra criada, llena de envidia, insinuó a su señor le sospecha de que Zita entregaba a los pobres más de lo que él había dispuesto. Un día, mientras Zita iba con el mandil lleno de pan para distribuirlo entre los necesitados, el cabeza de familia la detuvo y le preguntó qué llevaba: «Flores», respondió la santa. Y, abriendo el mandil, cayeron al suelo una gran cantidad de flores.

Murió a los 60 años en olor de santidad. Los fieles pidieron que fuera enterrada en la Basílica de San Frediano, uno de los lugares de culto más antiguos de Lucca, donde su cuerpo aún está óptimamente conservado en una urna de cristal. En 1989, la Universidad de Pisa llevó a cabo un estudio paleopatológico en el cuerpo de Zita que reveló datos interesantes como, por ejemplo, la estimación de su edad, 60 años, que se corresponde a la indicada por las fuentes hagiográficas, su estatura medio-baja y una antracosis pulmonar bastante grave, atribuida a la exposición continua al humo de la cocina y las antorchas.

Fue canonizada en 1696 por Inocencio XII, que reconoció así la validez de un culto más que secular. Santa Zita fue más tarde elegida por Pío XII «patrona del servicio doméstico y de todas las mujeres que se ocupan del hogar», para las que constituye un modelo de virtud. Es protectora de la Congregación de las Oblatas del Espíritu Santo, conocida con el nombre de Instituto de Santa Zita (fundado en la segunda mitad del siglo XIX por la beata Elena Guerra), en el que, en 1887, comenzó su periodo de preparación a la Primera Comunión otra gran santa de Lucca, la mística Gema Galgani.

Patrona de: las sirvientas domésticas, las gobernantas, los panaderos, las amas de casa

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