Santa Cecilia

Es patrona de la música. En su honor surgió a finales del siglo XIX el Movimiento Ceciliano, cuyo objetivo es dar espacio al canto gregoriano y a la polifonía clásica en la liturgia

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Santa Cecilia fue una virgen de Roma que sufrió el martirio durante el pontificado de san Urbano I (222-230). De su historia destaca su amor incondicional a Dios, al que esta joven se consagró, demostrando una fe tan pura y firme que convirtió muchas almas al cristianismo.

Su culto es antiquísimo. Igualmente antiguo es el homónimo titulus asociado a la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, anterior al edicto del 313, y probablemente ya creado por Urbano I, que «enterró el cuerpo de Cecilia entre los de los obispos y consagró su casa transformándola en una iglesia, como le había pedido», como dice la Legenda Aurea del beato Santiago de Vorágine. Sobre la iglesia surgió después la basílica donde hoy se conservan las reliquias de Cecilia, que el pontífice puso inicialmente en las Catacumbas de San Calixto.

De la Passio más antigua que se ha conservado, que después ha tomado Santiago de Vorágine, resulta que había sido entregada como esposa al noble Valeriano. Cecilia le convirtió el día del matrimonio haciéndole saber su voto de virginidad: «Ninguna mano profana puede tocarme, porque un ángel me protege. Si tú me respetas, Él te amará, como me ama a mí». Valeriano fue a que Urbano I le bautizara, y después de haber asistido a un prodigio del ángel (que hizo aparecer de la nada dos coronas de rosas y lirios, poniéndolas en las cabezas de los esposos), superó las últimas dudas. Junto con su esposa, convirtió a su hermano Tiburcio. Los dos hermanos fueron después condenados a muerte por haber dado sepultura a mártires cristianos, incumpliendo la orden del prefecto Almaquio. Camino del patíbulo Valeriano y Tiburcio consiguieron convertir al oficial Máximo, que fue martirizado a su vez.

El martirio de Cecilia, también ella «culpable» de piedad a los mártires, tuvo lugar poco tiempo después. Sobreviviendo a un primer intento de matarla, se ordenó la decapitación. Pero los tres golpes de espada que el verdugo le dio no fueron suficientes para separar la cabeza, y la santa agonizó durante tres días, en los cuales, asistida por Urbano I, continuó profesando la fe cristiana en Dios Uno y Trino con los dedos de las manos. Stefano Maderno inmortalizó este hecho en la célebre estatua que se le encargó al artista después de la apertura del sarcófago en 1599, cuando se encontró el cuerpo de Cecilia en un óptimo estado de conservación.

Santa Cecilia es patrona de la música. En su honor surgió a finales del siglo XIX el Movimiento Ceciliano, cuyo objetivo es dar espacio al canto gregoriano y a la polifonía clásica en la liturgia. Surgieron así varias Scholae cantorum. Uno de los principales apoyos del Movimiento Ceciliano fue san Pío X, que con el motu proprio Inter Sollicitudines (Entre los cuidados) insistió en la necesidad de corregir los abusos en la música litúrgica y recordó que «la música sagrada tiende a su mismo fin, el cual consiste en la gloria de Dios y la santificación y edificación de los fieles» (IS, 1).

Patrona de: música, músicos, cantantes

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