San Juan Eudes

Fue él quien compuso por primera vez un oficio y una Misa en honor al Corazón Inmaculado de María y al Sagrado Corazón de Jesús

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El gran precursor del culto litúrgico de los Sagrados Corazones, san Juan Eudes (1601-1680), fue uno de los grandes protagonistas de la restauración católica en el siglo XVII francés, un siglo en el cual el país transalpino conoció un excepcional florecimiento de la santidad. No fue un período simple porque, tras las guerras de religión del siglo precedente, originadas por la difusión del protestantismo, se vivieron otros acontecimientos. Entre estos estuvo la Guerra de los Treinta Años  (1618-1648) que, además de devastar gran parte de Europa central, también «devastó las almas», como recordó Benedicto XVI en una catequesis sobre el santo que celebramos hoy.

Tras estudiar en los jesuitas, en 1623 Juan entró a formar parte de un instituto que se proponía formar al clero, el Oratorio de Jesús y María Inmaculada. El Oratorio había sido fundado por el futuro cardenal Pierre de Bérulle (1575-1629), amigo de san Francisco de Sales y maestro de san Vicente de Paul, lo que da una idea del fermento espiritual del que se benefició la Iglesia en aquellos años. Fue ordenado sacerdote dos años más tarde. Se dedicó a las misiones populares de la parroquia y mostró sus virtudes de predicador, que suscitaron numerosas conversiones. Mientras se empeñaba sin descanso para curar a los apestados («de esta piel tiene miedo hasta la peste», respondía si alguien le decía que estuviese atento por si se contagiaba), contrajo la enfermedad, pero se curó en breve tiempo. Su fervor apostólico lo indujo a fundar, en 1641, lo que se convirtió en la Orden de Nuestra Señora de la Caridad, dirigida a la recuperación social y espiritual de las prostitutas deseosas de cambiar de vida. Algunas de ellas se habían recogido entorno a él durante sus predicaciones entre Normandía, Bretaña y Borgoña.

Dos años después fundó con algunos compañeros la Congregación de Jesús y María (cuyos miembros fueron llamados, en su honor, eudistas), con el fin específico de abrir y dirigir seminarios basándose en las disposiciones del Concilio de Trento, que en Francia no se habían aplicado mucho. La congregación nació precisamente con la apertura de un seminario en Caen el 25 de marzo de 1643, extendiendo cada vez más su obra a otras ciudades y diócesis. Juan había comprendido bien que las carencias espirituales del pueblo tenían su causa, en buena parte, en la escasa formación de los sacerdotes y su relajación moral. Para encender las almas con el amor de Dios, se convirtió en un infatigable defensor del culto a los Sagrados Corazones de Jesús y María, a los cuales dedicó muchos de sus escritos subrayando la unidad mística. «No tienes que separar nunca lo que Dios ha unido tan perfectamente. Jesús y María están tan íntimamente ligados el uno al otro que quien ve a Jesús mira a María; quien ama a Jesús, ama a María; quien tiene devoción por Jesús, tiene devoción por María».

Fue él quien compuso por primera vez un oficio y una Misa en honor al Corazón Inmaculado de María y al Sagrado Corazón de Jesús, celebrando las fiestas dentro de su congregación. En aquel tiempo la herejía jansenista alejaba a las personas de la Confesión y de la Eucaristía, presentando un dios hosco y poco dispuesto a perdonar al penitente. Juan, en cambio, exhortaba a las almas a dirigirse con fe a la infinita misericordia de Dios, perennemente revelada a las almas a través del amor del Hijo, hecho hombre, y de su santísima Madre, mediadora de todas las gracias. Por su doctrina sobre los Sagrados Corazones - expresada en obras como La vida y el reino de Jesús y La devoción al santísimo Corazón de la Santísima Virgen María - los eudistas, con el apoyo de distintas conferencias episcopales, han pedido su proclamación como Doctor de la Iglesia.

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