San Esteban de Hungría

Fue el primer rey húngaro, decisivo para la cristianización del país

Italiano English

El Calendario Romano General recuerda hoy, un día después de su nacimiento al cielo, a san Esteban de Hungría (c. 975-1038), primer rey húngaro, decisivo para la cristianización del país. En Hungría, aún así, su fiesta litúrgica se celebra el 20 de agosto, que es, al mismo tiempo, la fiesta nacional, porque se conmemoran tanto el traslado de sus reliquias como la fundación del Estado.

Hijo del jefe de la tribu Géza, cuando nació se le dio el nombre pagano de Vajk, cambiado después por Esteban cuando recibió el bautismo, que tuvo lugar entre la infancia y la primera juventud. Al contrario que su padre, que se bautizó pero no vivió una conversión real (las fuentes afirman que mezcló el culto pagano con el cristiano), Estaban desarrolló una férvida devoción. Cuando tenía unos veinte años se casó con Gisela de Baviera, hermana de san Enrique II y declarada beata, que contribuyó con el marido a la difusión del cristianismo.

Tras derrotar a los demás nobles húngaros, fue elevado al rango de rey el 20 de agosto del año 1000, una fecha que - como se ha dicho - representa un hito en la historia de la nación húngara. En ese mismo año, el papa Silvestre II le hizo llegar, por intermediación de Astarico (primer abad de la Abadía de Pannonhalma y, más tarde, obispo), una corona de oro junto a una cruz apostólica y una carta de bendición, reconociéndolo como rey cristiano: la coronación de Estaban tuvo lugar el 25 de diciembre del año 1000 (o el 1 de enero siguiente). En los años sucesivos el soberano consiguió unificar praticamente a todas las tribus húngaras.

Favoreció la implantación del cristianismo con diversas leyes y se valió de la ayuda de los monjes cluniacenses para la evangelización del país, manteniéndose en contato con san Odilón de Cluny. Entre los actos más relevantes, estuvieron la organización de Hungría en diez diócesis, la edificación de distintos monasterios y la orden de construir una iglesia cada diez pueblos. Al dar mucha importancia a las peregrinaciones a Tierra Santa y la seguridad de los fieles, hizo construir en Jerusalén un albergue para los cristianos húngaros. Se reveló como un rey justo en política interior y astuto en política exterior. Su mujer, Gisela, le dio tres hijos pero solo Emerico, también él un cristiano devoto, llegó a la edad adulta. Después de varios años de reinado, Esteban pensaba abdicar en favor de este último y dedicarse a una mayor intensa contemplación de Dios, pero en el 1031 Emerico fue herido mortalmente por un cerdo durante una batida de caza.

Así meditó el padre en el elogio fúnebre del hijo: «Por un inescrutable designio divino la muerte lo ha cogido, para que así el mal no pueda corromper su alma ni los pensamientos engañosos desviar su mente, como el Libro de la Sabiduría enseña para las muertes prematuras». Esteban entregó su alma a Dios siete años más tarde, en el Día de la Asunción. Según la tradición, en su lecho de muerte el santo le confió el reino y la nación a la Virgen María. En el 1083 fue canonizado por Gregorio VII junto a Emerico.

Patrono de: Hungría, muertes prematuras, albañiles

Dona Ora

Italiano English