• FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Los actos de devoción

Vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. (Mt 5,24)

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.  (Mt 5,20-26)


Los actos de devoción hacia Dios, que tanto les gustan a los escribas y fariseos de la época de Jesús, no deben engañar a quien los cumple, pensando que así elimina la deuda que tiene con el Señor. Si nuestra fe es verdadera, nos daremos cuenta de todo lo que ha hecho Dios por nosotros y, como gratitud hacia Él, nos será más fácil ser más amables con el prójimo.