La verdadera seguridad
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia (Mt 6,33)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».
(San Mateo 6,24-34)
Jesús nos invita a elegir con claridad a quién poner en el centro de nuestra vida: a Dios o a las riquezas. Las preocupaciones pueden llegar a consumir el corazón y hacernos perder la confianza en el Padre, que sabe lo que necesitamos. Al contemplar a las aves y a los lirios del campo, Jesús nos enseña que la verdadera seguridad nace de confiar en Dios y de buscar ante todo su Reino. ¿Qué preocupaciones ocupan hoy tu corazón? ¿En qué pones realmente tu seguridad? ¿Eres capaz de confiar de verdad a Dios aquello que no puedes controlar?
