• NÚMEROS Y ENCUESTAS

La verdadera razón de la discriminación contra las familias

Un informe examinó 1.100 intervenciones publicadas en los periódicos alemanes entre 2011 y 2012: de las familias numerosas se hablaba sólo in modo crítico. ¿Por qué? Otra encuesta muestra que cuanto más grande es una familia, mayores son las posibilidades de que los miembros estén lejos de tener visiones bioéticas liberales. Por lo tanto, las familias numerosas condujeron a un aumento de los opositores al aborto y a los derechos LGBT.

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La cultura dominante y los medios de comunicación están contra las familias, especialmente contra aquellas numerosas. No es una hipótesis, sino un aspecto ampliamente observado. La prueba, entre tantas, es Der politische Restposten. Este informe, después de examinar 1.100 intervenciones publicadas en periódicos alemanes entre 2011 y 2012, descubrió que la prensa hablaba de los núcleos numerosos casi exclusivamente en relación con temas críticos (como demasiados cargos financieros, conflictos de convivencia y vivienda precaria), y en más del 40 por ciento de los casos, ofrecían una imagen negativa de la llamada familia tradicional.

Bien, ¿cómo es posible toda esta hostilidad cultural contra la "célula fundamental de la sociedad"? Una respuesta plausible es la que proviene de la Universidad de Stanford, publicada recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences, una de las revistas académicas más conocidas a nivel internacional. Con este trabajo, Vogl y Freese examinaron datos de 12.017 personas, recopiladas entre 2004 y 2018 por la Encuesta social general (General Social Survey), una encuesta representativa de adultos estadounidenses a nivel nacional.

Al final del análisis, los dos investigadores hicieron un descubrimiento muy interesante en términos de familia y valores, notando un vínculo entre el tamaño del núcleo y las posiciones conservadoras. Más precisamente, Vogl y Freese han observado que cuanto más grande es una familia, mayores son las posibilidades de que sus miembros estén lejos de tener visiones bioéticas liberales sobre el aborto y el matrimonio homosexual. Según este estudio, la asociación con el número de hermanos se correlaciona con un aumento de tres, cuatro puntos porcentuales con la oposición al aborto y el matrimonio homosexual que se habría observado si el número de hermanos hubiera resultado ser un factor independiente del conservadurismo.

Tres, cuatro puntos porcentuales es poca cosa, se podría rebatir. Es una pena que, si se observa a la población en general, se descubre cómo la fertilidad diferencial de las familias numerosas ha determinado en estos años un aumento mucho más sustancial -igual al 17%-, de los opositores estadounidenses al matrimonio homosexual, que eran menos de 47 millones y hoy son casi 55 millones. No es exactamente una contribución insignificante.

Según los autores del estudio, el conservadurismo de las familias numerosas es una expresión de dos elementos que caracterizarían estos núcleos: alta religiosidad y bajo nivel educativo; el primero ya se había observado en otra investigación, el segundo parece cuestionable cuando sugiere que, para tener ciertas posiciones, se debe ser un poco más ignorante de la media. Pero volvamos a Vogl y Freese, que tienen al menos un par de implicaciones interesantes.

La primera, ya mencionada, se refiere al vínculo entre la religiosidad y el número de hijos, con parejas religiosas que no solo tienen más hijos en promedio que otros, sino que, como se señaló en otros estudios, también son más eficientes para transmitir ciertos valores a sus hijos. Un segundo resultado significativo de este nuevo estudio emerge en perspectiva. Sí, porque si las familias numerosas son más conservadoras, en tiempos de declive demográfico esto significa solo una cosa: que ciertas ideas y ciertos valores ocultos de la cultura dominante no desaparecerán.

Incluso, podrían llegar ser más extendidos de lo que están hoy. “Las nuevas ideas pueden difundirse rápidamente dentro de una generación, como lo han hecho para el matrimonio homosexual en las últimas dos décadas, pero las fuerzas demográficas se oponen a ellas”, dijo Vogl al respecto. Como si dijera: queridos progresistas, pueden controlar todos los medios que deseen y programar la propaganda más mortal, pero al final la diferencia real siempre la hacen las familias, especialmente aquellas con muchos hijos.

Todo esto, volviendo a nuestra pregunta de por qué la “célula fundamental de la sociedad” sea obstaculizada y ridiculizada por la cultura dominante, deja en claro por qué la familia es una institución incómoda: porque es un baluarte de la civilización. Y, como tal, se opone con la fuerza más implacable que existe, la demografía, a la aparición de viejos y nuevos totalitarismos, que presiden los valores que son la expresión de la ley natural. Podríamos decir que todo esto ya se sabía: cierto. Pero ahora tenemos las pruebas.

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