Santa Josefina Bakhita por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La sal que da sentido

Brille así vuestra luz ante los hombres (Mt 5,16)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

(San Mateo 5, 13-16)
 

Jesús confía a los discípulos una responsabilidad concreta: dar sabor y luz al mundo. La sal no vive para sí misma, sino para lo que transforma; la luz no se retiene, sino que se expone. La fe auténtica influye en la vida cotidiana con obras visibles, no para presumir, sino para remitir al Padre. Cuando el Evangelio se transmite a través de gestos sencillos y coherentes, el mundo se vuelve más humano y Dios más reconocible. ¿Dejas que tu fe se vea en tus decisiones concretas? ¿A quién remite la luz de tus obras: a ti mismo o al Padre?