San Camilo de Lellis por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La responsabilidad de la luz recibida

¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! (Mt 11,21)

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.

Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.

Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.

Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.

Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

(San Mateo 11, 20-24)
 

Jesús reprende con firmeza a las ciudades que han visto sus signos sin abrirse, sin embargo, a la conversión del corazón. Los milagros no son simples acontecimientos extraordinarios, sino invitaciones concretas a cambiar de vida y a reconocer la presencia de Dios que salva. La verdadera culpa no es no haber visto lo suficiente, sino no haber respondido con un corazón dispuesto a la gracia recibida. ¿Sabes reconocer los signos que Dios ya ha puesto en tu camino? ¿Estás viviendo con gratitud y responsabilidad el haber experimentado la presencia de Jesús en tu vida?