San José Cafasso por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La regla de oro

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! (Mt 7,14)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.

Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

(San Mateo 7, 6. 12-14)


La regla de oro debe convertirse en la estrella polar de nuestra vida: tratar a los demás como deseamos que nos traten a nosotros. Así comprendemos que seguir el Evangelio exige una decisión valiente: la puerta estrecha es el camino exigente de la verdad, la fidelidad y la conversión. ¿Qué atajos corren el riesgo de alejarte del bien? ¿Tratas a los demás como deseas que te traten a ti? ¿Estás dispuesto a elegir el camino más difícil con tal de permanecer fiel al Evangelio?