Santa Apolonia por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La orla que salva

Y los que lo tocaban se curaban (Mc 6,56)

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

(San Marcos 6, 53-56)
 

La gente reconoce a Jesús y corre hacia Él con confianza instintiva. No pide explicaciones, sino cercanía: basta un contacto, aunque sea mínimo, para abrir la vida a la salvación. En ese gesto hay una fe humilde y concreta, que confía el dolor a Cristo y descubre que su presencia transforma las debilidades y las enfermedades físicas en posibilidades de renacimiento. ¿Reconoces a Jesús cuando pasa por tu vida cotidiana? ¿Acudes a Él en el sacramento de la confesión cada vez que lo necesitas?