San Josemaría Escrivá por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La mano que levanta

«Señor, si quieres, puedes limpiarme» (Mt 8,3)

Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.

En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
«Señor, si quieres, puedes limpiarme».

Extendió la mano y lo tocó, diciendo:
«Quiero, queda limpio».

Y en seguida quedó limpio de la lepra.

Jesús le dijo:
«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

(San Mateo 8, 1-4)


El leproso se acerca a Jesús con humildad y confianza, seguro de que el Señor puede curarlo. Jesús, sin embargo, no se limita a curarlo: extiende la mano y toca a quien todos evitaban. En ese gesto está el amor verdadero. También hoy Cristo se acerca a las heridas más profundas del hombre y devuelve la esperanza a quien confía en Él. ¿Qué enfermedades llevas en el corazón y te cuesta mostrar incluso a tu padre espiritual? ¿Te acercas a Jesús con la misma confianza que el leproso? ¿Sabes tender la mano a quien se siente excluido o rechazado por los hombres?