Santas Rufina y Segunda por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La fuerza del testimonio

El que persevere hasta el final, se salvará (Mt 10,22)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.

Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.

En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».

(San Mateo 10, 16-23)
 

Jesús prepara a sus discípulos para una misión que no está exenta de dificultades. Para poder resistir los ataques del demonio y del mundo, deben estar imbuidos de la certeza de su presencia y de la acción del Espíritu. El testimonio cristiano no se basa en la fuerza humana, sino en la confianza en Dios, que habla y nos sostiene incluso en las pruebas más duras. La perseverancia se convierte así en el signo de una fe auténtica que no se rinde ante las contradicciones del mundo. ¿Eres capaz de permanecer fiel a Cristo incluso cuando tu fe no es comprendida ni aceptada? ¿En qué situaciones te sientes tentado a renunciar a tu testimonio cristiano?