San Panteno por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La compasión que llama a la misión

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas (Mt 9,36)

En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló. La gente decía admirada:
«Nunca se ha visto en Israel cosa igual».

En cambio, los fariseos decían:
«Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».

Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

(San Mateo 9, 32-38)
 

Jesús mira a la multitud con un corazón que se deja conmover por su cansancio y su desorientación. Su compasión se convierte en acción: sana, anuncia el Reino y llama a la misión. La necesidad del hombre se convierte así en una oportunidad para que el amor de Dios se multiplique a través de sus discípulos. ¿Sabes reconocer cuándo tú también estás cansado y desorientado ante Dios? ¿Te dejas alcanzar por la compasión de Jesús o te quedas encerrado en tus propias fatigas?