La autoridad que nace de la verdad
Os voy a hacer una pregunta (Mc 11,29)
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».
Jesús les replicó:
«Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».
Se pusieron a deliberar:
«Sí decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído? . ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?».
(Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta).
Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».
Jesús les replicó:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».
(San Marcos 11, 27-33)
Los líderes religiosos interrogan a Jesús, pero en realidad no buscan la verdad: temen las consecuencias de sus respuestas. Jesús desenmascara su incoherencia con una pregunta que revela el meollo del problema. La autoridad de Cristo no se impone, sino que se ofrece a quien desea acoger la verdad en su vida. ¿Buscas realmente la verdad o solo buscas confirmaciones a tus ideas, excluyendo de tu vida a quienes no piensan como tú? ¿Reconoces que la autoridad de Cristo es ejercida hoy legítimamente por la Iglesia Católica, con el Papa a la cabeza?
