Sábado Santo por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La alegría que vence al miedo

No está aquí: ¡ha resucitado! (Mt 28,6)

Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:
«Vosotras, no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado».

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».

Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.

Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

(San Mateo 28, 1-10)


El sepulcro vacío rompe toda expectativa humana: la muerte no tiene la última palabra. Las mujeres pasan del miedo a la alegría y se convierten en anunciadoras. La resurrección no es solo un acontecimiento, sino un encuentro que nos vuelve a poner en marcha. Jesús siempre va por delante, abriendo nuevos caminos donde todo parecía haber terminado. ¿Dónde, en tu vida, sigues sintiendo una piedra que te bloquea? ¿Estás dispuesto a anunciar lo que has visto y vivido en tu camino de fe? ¿De qué manera?