• la polemica

Informe McCarrick: Viganò desmiente el Informe del Vaticano

En una entrevista con el canal de televisión EWTN, el arzobispo Carlo Maria Viganò, gran acusador de McCarrick, rebatió punto por punto las acusaciones contra él y los “olvidos” del Informe que acaba de publicar la Secretaría de Estado sobre la cobertura de los abusos del ex cardenal arzobispo de Washington. “El informe cita mi nombre 306 veces y ni siquiera he sido llamado a testificar”.

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“He descubierto con sorpresa que un expediente en el que se me menciona 306 veces me acusa de no haber acudido a testificar en esta investigación sobre Theodore McCarrick. Pero la citación de los testigos, según la ley, es responsabilidad de quienes instruyen el juicio, sobre la base de las pruebas reunidas durante la investigación”. Así comenzó la detallada respuesta de monseñor Carlo Maria Viganò al Informe McCarrick, un informe que pretende reconstruir el ascenso y el éxito del ex cardenal americano, que ha resultado ser ser homosexual y un peligroso depredador en serie. La respuesta de monseñor Viganò viene con una larga entrevista concedida el 12 de noviembre a Raymondo Arroyo de ETWN, la conocida cadena de televisión americana fundada por la Madre Angélica.

Cualquiera que haya seguido la historia, aunque sea de forma distraída, sabe que fue precisamente el dossier publicado el 26 de agosto de 2018 por el arzobispo Viganò, ex nuncio en Estados Unidos de 2011 a 2016 y anteriormente delegado para la Representación Pontificia (1998-2009), el que desencadenó una dura polémica sobre la responsabilidad de los encubrimientos y las complicidades que permitieron a Thedore McCarrick una sorprendente carrera eclesiástica. Monseñor Viganò también puso en duda directamente al Papa Francisco junto con las principales figuras de los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Una de las consecuencias de esta controversia es precisamente el Informe McCarrick, editado por la Secretaría de Estado del Vaticano, presentado el 10 de noviembre pasado y del cual ya hemos proporcionado un resumen (aquí y aquí).

Dada la génesis de este trabajo de investigación, no es sorprendente que el objetivo no declarado fuera precisamente la defensa de oficio del Papa Francisco y la contraacusación de monseñor Viganò. Una operación sustancialmente exitosa dado que gran parte de la prensa internacional en los titulares del informe se centró en la responsabilidad de Juan Pablo II en la nominación de McCarrick como arzobispo de Washington en 2000 y el posterior ascenso a purpurado en 2001 (evitando sin embargo investigar seriamente cómo se produjo esa nominación). Y monseñor Viganò también sale mal parado: el Informe lo retrata esencialmente como un personaje de dos caras, por un lado un honesto acusador de la mala praxis del cardenal americano, por otro lado también distraído a la hora de fundamentar las acusaciones.

En la entrevista con Arroyo, monseñor Viganò rebate punto por punto, acusando a los autores del Informe de haber evitado deliberadamente su testimonio y haber evitado investigar ciertas circunstancias, llegando así a cubrir –como ya hemos denunciado- el sistema de corrupción moral en la curia vaticana que todavía hoy –de hecho, ahora más que nunca- permite que figuras moralmente cuestionables lleguen a la cima de la Iglesia cuando no son verdaderos y propios abusadores.

“Es completamente incomprensible y anómalo –dice Monseñor Viganò- que no se haya considerado oportuno citarme a declarar, pero aún más desconcertante que esta omisión deliberada se haya utilizado entonces en mi contra. Y no me digan que no podían contactar conmigo porque mi correo electrónico personal está en posesión de la Secretaría de Estado y sigue activo”. Además, este deseo de evitar lo que Viganò tiene que decir viene de hace mucho: incluso la famosa comisión de los tres cardenales creada por Benedicto XVI en 2012 a raíz del caso Vatileaks 1 no parecía estar interesada, y Viganò recuerda que sólo pudo testificar tras su petición explícita y sin gran entusiasmo por parte del cardenal Julián Herranz que presidía la comisión.

Pero no es éste el único “olvido” por parte de los autores del informe McCarrick: no hay ni rastro del testimonio de James Grein que, según recuerda Viganò, es “la única víctima del acoso sexual de McCarrick que tuvo el valor de denunciarlo públicamente”. ¿Por qué este agujero? Tal vez para evitar que Grein dijera, como ya lo ha hecho públicamente, que “el comienzo del ascenso de McCarrick –entonces  acaba de ser ordenado sacerdote- coincidió” con una visita a San Galo, Suiza, a un monasterio que se había hecho famoso por las reuniones de la llamada “mafia de San Galo” que desempeñó un papel decisivo en la elección de Bergoglio al pontificado. El propio McCarrick, recuerda Viganò, en una conferencia en octubre de 2013, se jactó públicamente de haber favorecido la elección del Papa Francisco unos meses antes.

Y refiriéndose a la corrupción en la curia, Monseñor Viganò recordó el papel del entonces Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, al haber cubierto ante Juan Pablo II las responsabilidades de McCarrick así como las del padre Marcel Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Acusaciones ya contenidas en el dossier que Viganò publicó en 2018, pero que curiosamente el Informe McCarrick no tiene en cuenta. Así como las acusaciones en contra del Secretario de Estado Bertone y la sustituta Sandri, que tuvieron el mismo papel en relación con Benedicto XVI que Sodano tuvo para Juan Pablo II.

Otro punto importante de la entrevista de Viganò con EWTN se refiere a la acusación contra él por incumplimiento del testimonio del “Sacerdote 3”, que el cardenal Ouellet, prefecto de la Congregación de Obispos, le había pedido que investigara. Estamos en 2012, Viganò es recientemente nuncio en los Estados Unidos y transmite a la Santa Sede información sobre las acusaciones contra McCarrick de lo que se identifica en el informe como “Sacerdote 3”. Ouellet le pide a Viganò que investigue pero, según el informe que acaba de salir, el nuncio no sigue esa indicación.

“¡Es absolutamente falso!” -Viganò responde-. Son los propios autores del Informe los que dan pruebas del engaño que han urdido para golpearme y desacreditarme. De hecho, en otro punto del Informe se afirma que el 13 de junio de 2013 escribí al cardenal Ouellet transmitiéndole tanto la carta que el obispo Bootkoski me había dirigido (Bootkoski era obispo de Metuchen y Ordinario de ‘Sacerdote 3’, ed.) como la dirigida al ‘Sacerdote 3’. Le informé de que la demanda civil del ‘Sacerdote 3’ había sido presentada sin posibilidad de apelación. El obispo Bootkoski calificaba las acusaciones del ‘Sacerdote 3’ como falsas y calumniosas”.

Con todo lo anterior ya habría suficiente para dudar de la plena fiabilidad del Informe McCarrick y sospechar de las intenciones manipuladoras de quienes lo redactaron, pero tememos que nadie tiene la intención de llegar al fondo del asunto. En cambio, hay importantes indicios de que el informe será utilizado como un arma formidable por aquellos que hace tiempo que iniciaron un proceso de descrédito de los predecesores del Papa Francisco.

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