FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Identidad y misión

¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre? (Lc 2,49)

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Él les contestó:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

Pero ellos no comprendieron lo que le dijo.

Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

(San Lucas 2,41-51)
 

Jesús, a los doce años, revela que su identidad y su misión nacen de la relación con el Padre. María y José lo buscan, pero deben recordar que Él pertenece ante todo a Dios. María guarda todo en su corazón, convirtiéndose en modelo de fe. ¿Sabes reconocer la voluntad de Dios cuando la vida no cumple tus expectativas? ¿Eres capaz de guardar en tu corazón aquello que no comprendes del todo?