Santos Timoteo y Tito por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Enviados en misión

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos (Lc 10,2)

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ¡Que descienda la paz sobre esta casa!.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: El Reino de Dios está cerca de ustedes".
(San Lucas 10,1-9)
 
Jesús envía a los setenta y dos discípulos como testigos de su presencia, confiándolos totalmente a la Providencia que se expresa en la generosidad de quienes los acogen. La misión requiere confianza, sencillez y valentía: llevar la paz, sanar y anunciar el Reino significa encarnar la cercanía de Dios. La verdadera riqueza de la misión es entregarse sin miedo, confiando en que el Espíritu guía cada paso. ¿Te sientes preparado para confiar en Dios en tu misión cotidiana sin aferrarte a seguridades materiales o humanas? ¿Sabes llevar paz y esperanza donde encuentras necesidad y sufrimiento?