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En Argentina se vota en un clima de ataque a la Fe

Hoy se vota por la renovación parcial de los diputados nacionales en el Congreso. En Buenos Aires se ha celebrado la "Semana del Orgullo Gay" con un espectáculo blasfemo. Los representantes del Pro, el partido "conservador" que gobierna en la Ciudad de Buenos Aires, deberían reivindicar los valores cristianos pero no condenan el episodio que, en cambio, es reprobado con indignación por el arzobispo porteño.

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Las elecciones finales de hoy para las bancas de diputados de la Nación y los respectivos cargos legislativos en las Provincias y Municipios en la Argentina resultan una muestra de la calidad política de los distintos “espacios” que compiten por un lugar en el Congreso de la Nación, en las Legislaturas Provinciales y en los Concejos Deliberantes.

Al día de la fecha, los dos grandes “espacios” políticos predominantes, instalados por los medios de comunicación y por diversos tipos de intereses entre culturales y económicos son el Frente de Todos –desde 2019 hasta 2013 a cargo de Poder Ejecutivo Nacional y de la mayoría de las Gobernaciones provinciales–. Su composición es principalmente “kirchnerista”, es decir, la corriente inaugurada por expresidente Néstor Kircher y continuada por Cristina Fernández de Kirchner. En cuanto a Juntos por el Cambio, se trata de otro espacio que nuclea, en primer lugar, a Propuesta Republicana (Pro) y, en segundo lugar, a la Unión Cívica Radical (UCR) y otros partidos políticos. Si los referentes actuales del kirchnerismo son Cristina Fernandez de Kirchner y Alberto Fernández –vicepresidente y presidente de la Nación respectivamente-, en Juntos por el Cambio las principales cabezas resultan más variadas: el expresidente Mauricio Macri, el actual jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta, la exgobernadora de la Provincia de Buenos Aires y actual candidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires María Eugenia Vidal, la actual presidente del Pro Patricia Bullrich y otros tantos de los partidos que forman parte de la coalición política. Lo cierto es que, en el caso de Juntos por el Cambio y para desagrado de los radicales o miembros de la UCR, los que mandan son los del Pro.

En la Ciudad de Buenos Aires, el Pro obtuvo la Jefatura de Gobierno en 2007. Entre este año y 2015 estuvo al frente Mauricio Macri –a partir de 2015 se convirtió en presidente de la Nación- y desde 2015 el actual jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, uno de los aspirantes que se proyectan como candidatos a presidente de la Nación en 2023.

Las elecciones legislativas –cada dos años– suelen ser la plataforma de despegue para las elecciones presidenciales –cada cuatro años–. En ese sentido, Horacio Rodríguez Larreta, desde la Jefatura de Gobierno porteña digita la campaña del Pro en la Ciudad de Buenos Aires y también, por la importancia electoral que tiene, en la Provincia de Buenos Aires. Allí colocó a Diego Santilli quien, hasta hace poco, ocupó la vicejefatura de Gobierno en la Ciudad. María Eugenia Vidal, a su vez, ahora se postula como candidata a diputada nacional en la Ciudad por el período 2021-2025 y fue, entre 2015 y 2019, gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. ¿Ética republicana? Cero. Lo que importa es seguir instalados en la estructura de poder partidocrática que fagocita, desde 1983, a la democracia argentina.

Esta introducción viene a cuento a propósito de la denominada “Semana del orgullo gay” auspiciada por Horacio Rodríguez Larreta desde la jefatura de la Ciudad de Buenos Aires. Un dato a tener en cuenta, en este contexto, es que en 2018 el jefe porteño estuvo en Estocolmo, la capital sueca, donde se reunió con la ex ministra sueca de Igualdad de género Åsa Regnér. Según informa La Política On Line, “Buenos Aires ya superó a Río de Janeiro como la capital gay de América Latina y en el gobierno [de la Ciudad] también piensan aprovechar el impulso de los movimientos feminista”.

Una muestra de la adhesión de los principales referentes del Pro al lobby LBTI+ son las respectivas cuentas de Twitter de los candidatos. Uno de los principales ejemplos es el Horacio Rodríguez Larreta. El 1º de noviembre escribió: “Todos los días tenemos que valorar la diversidad y esta semana, especialmente, la celebramos con #OrgulloBA: hasta el 6 de noviembre podés disfrutar de música, shows, lecturas y mucho más en las calles de la Ciudad”.

El 5 de noviembre, bajo el auspicio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se llevó a cabo una “presentación artística” en la feria ARTEBA 2021 que incluyó una escena en la que un hombre se masturbaba con un rosario. María Eugenia Vidal, en declaraciones en el programa Sábado tempranísimo afirmó –minuto 11:54 en adelante con pregunta incluida del periodista-: “en esta Ciudad y en la Argentina es tan importante respetar el derecho de libertad de expresión artística como el derecho de libertad religiosa. En segundo lugar, ARTEBA es una fundación privada que, desde hace muchos años, hace muestras cada año convocando a distintos artistas que está patrocinada por un banco privado. No es una iniciativa del Gobierno de la Ciudad”.

Fuera de resultar una respuesta por demás inocua tratándose de una persona que dice profesar la católica y presumir de “próvida” y “celeste”, Vidal pareciera ignorar que entre los patrocinadores colaboradores de ARTEBA se encuentra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Podríamos extendernos en la adhesión incondicional de Vidal al lobby LGBTI+. Remitimos, en razón de la extensión, a diversas medidas de gobierno que adoptó mientras estuvo al frente de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires y a su gestión del portal Chau Tabú como vicejefa de Gobierno de la Ciudad.

Al cerrar esta nota, hemos recibido la feliz noticia del comunicado del Arzobispado de Buenos Aires del 8 de noviembre de 2021 firmado por el cardenal Mario Aurelio Poli y sus obispos auxiliares en el que se afirma quecuando se asocia a la Madre de Dios y los objetos sagrados con símbolos que nada tienen que ver con lo que representan para tantos de nosotros, es natural que surja el dolor, el enojo, la perplejidad y el rechazo. Esto ha sucedido lamentablemente con la performance que la Fundación ArteBA incluyó en la feria de arte contemporáneo presentada en los últimos días en nuestra Ciudad”. Agregan que “como pastores, queremos asociarnos a tantos hijos e hijas de la Virgen María, al experimentar que no se han valorado ni respetado imágenes y sentimientos religiosos tan profundos y compartidos a lo largo y ancho de nuestro suelo argentino”.

Las palabras del Arzobispado se sumaron a otras tantas otras declaraciones contundentes como las de la Corporación de Abogados Católicos, la Asociación para la promoción de los derechos civiles (Prodeci), de la Red Respeto Religioso y de otras instituciones que se han visto afectadas por la injuria cometida contra la Fe Católica.

Dicho esto, nos interesa destacar dos puntos. En primer lugar, que el Pro es uno de los principales artífices de la reingeniería social de la Argentina en sentido contrario a su tradición histórica y cultural de acuerdo al derecho natural y cristiano. El Pro, en lo que ahora interesa al mundo católico argentino y a los hombres de buena voluntad, no pasa el test de los bienes innegociables que enuncia Benedicto XVI: “el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas”.

En segundo lugar, recordar el deber de los Pastores sagrados –es decir, los miembros del Colegio Episcopal– de orientar normativamente la formación verdadera y recta de los fieles cristianos y, en primer lugar, de los que gobiernan. Benedicto XVI, en la exhortación apostólica Sacramentum caritatis, agrega que “los Obispos han de llamar constantemente la atención sobre estos valores. Ello es parte de su responsabilidad para con la grey que se les ha confiado”. Resultan por demás loables la declaraciones en defensa de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra Santísima Madre y el apoyo a los fieles. Sucede que, ante los reiterados ataques a la Fe Católica o ante las omisiones de las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires –Horacio Rodríguez Larreta a la cabeza como jefe de gobierno y su subordinado Enrique Avogadro, el ministro de Cultura– parecieran no alcanzar esas mismas declaraciones. ¿No habrá llegado el momento de amonestar con nombre y apellido a los responsables del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ante las omisiones cuando no las complicidades en los ataques reiterados a la Fe Católica?

De cara a las elecciones del 14 de noviembre, finalmente, ¿no nos convertiremos en cómplices de la decadencia argentina si seguimos votando por “la vieja política” representada por el Pro? Salvo que, al modo de adherentes no confesos a la matriz mental marxista, rija nuestro voto el factor económico como motor principal, nuestra opción deber priorizar esos bienes no negociables enunciados por Benedicto XVI. Antonio Gramsci, que no Karl Marx, la tenía clara: el combate de fondo se resuelve en el ámbito de la cultura.

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