San Macario el Grande por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

El tiempo de la novedad

A vino nuevo, odres nuevos (Mc 2,22)

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».

Jesús les contesta:
«¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al novio, y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

(San Marcos 2, 18-22)
 

Jesús revela que su presencia inaugura un tiempo de alegría: con el novio entre los invitados no es tiempo de luto, sino de fiesta. La fe es apertura a lo nuevo que Dios realiza. Acoger a Cristo significa renovarse interiormente, convertirse en odres nuevos capaces de custodiar la vida que él nos da. ¿Te dejas renovar interiormente por el encuentro con Jesús? ¿Estás dispuesto a cambiar para acoger su novedad?