San Buenaventura por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

El secreto de los pequeños

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra (Mt 11,25)

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

(San Mateo 11, 25-27)
 

Jesús abre su corazón en la oración, mostrando que el conocimiento de Dios no nace del orgullo humano, sino de la humildad de quien se reconoce pequeño ante Él. El Padre se revela no a quien presume de saber, sino a quien se deja sorprender por su bondad y se entrega con sencillez. En esta relación entre el Padre y el Hijo se manifiesta el misterio del amor que invita a cada persona a la comunión con Dios. ¿Sabes que sabes? Si sabes que sabes, no necesitas a nadie, ni siquiera la revelación de Dios. ¿Cómo podrás entonces conocer el sentido último de tu vida, si el sentido del Universo no está en el Universo?