El pan que da vida
El que come este pan vivirá para siempre (Jn 6,58)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
(San Juan 6, 51-58)
Alimentarse de Cristo significa dejarse transformar por su amor. Tolkien, creador del género fantástico y autor de El Señor de los Anillos, le escribía a su hijo Christopher: « Más allá de esta vida oscura, te propongo la única gran cosa que amar en la tierra: el Santísimo Sacramento; aquí encontrarás aventura, gloria, honor, fidelidad y el verdadero camino para todo tu amor en esta tierra». Estas palabras pueden llevarnos a hacernos algunas preguntas serias. ¿Aceptas realmente a Jesús en el Santísimo Sacramento como presencia viva o solo por costumbre? ¿De qué manera la Eucaristía cambia concretamente tu forma de vivir?
