El fruto del don
Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo (Jn 12,24)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.
El que ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».
(San Juan 12, 24-26)
Jesús revela que la vida encuentra su sentido en el don de sí mismo. Al igual que el grano de trigo, quien acepta entregarse por amor genera frutos que perduran. No se trata de perder la propia vida en vano, sino de liberarla del egoísmo para que pueda florecer. Seguir a Cristo significa elegir cada día el camino del amor, confiando en que lo que se entrega nunca se pierde. ¿Sigues de verdad a Jesús en tus decisiones cotidianas o prefieres el camino más cómodo? ¿Qué te cuesta dejar atrás en tu vida actual, aun sabiendo que sería mejor dar un giro?
