San Antonio María Zaccaria por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

El descanso que viene de Cristo

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré (Mt 11,28)

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

(San Mateo 11, 25-30)
 

Jesús nos revela que el corazón de Dios se da a conocer a quienes se hacen pequeños y se abren con confianza a su palabra. A todos aquellos que están agotados por las pruebas, las preocupaciones y el peso de la vida, les ofrece su presencia como fuente de paz y consuelo. Seguir a Cristo no significa añadir nuevas cargas, sino aprender de él la mansedumbre y la humildad que dan verdadero descanso al corazón. ¿Sabes confiar a Jesús tus fatigas y tus preocupaciones? ¿Buscas el consuelo que viene de él o solo cuentas con tus propias fuerzas? ¿En qué situaciones de tu vida estás llamado a aprender su mansedumbre y su humildad?