El bien que no puede esperar
¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo? (Mc 3,4)
En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.
Entonces le dice al hombre que tenia la mano paralizada:
«Levántate y ponte ahí en medio».
Y a ellos les pregunta:
«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:
«Extiende la mano».
La extendió y su mano quedó restablecida.
En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.
(San Marcos 3, 1-6)
Jesús pone en el centro al paralítico y desenmascara una fe incapaz de compasión. Ante la dureza de los corazones, Jesús elige el bien y cura, incluso a costa del rechazo, porque el amor no puede posponerse. ¿Te dejas conmover por el sufrimiento que encuentras o te quedas mirando? ¿Permites que Jesús actúe a través de ti?
