Fragmentos del Evangelio

Dios entra en nuestra historia

No temas acoger a María, tu mujer (Mt 1,20)

La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

(San Mateo 1, 18-23)
 

La genealogía de Jesús narra una historia de generaciones, fidelidad y santidad, pero también de pecados: es precisamente en esta humanidad donde Dios decide entrar. En José encontramos a un hombre justo, capaz de confiar incluso cuando no comprende. El Evangelio nos recuerda que Dios no se mantiene alejado: viene a nuestra historia y la transforma con su presencia. ¿Eres capaz de reconocer a Dios también en tu propia historia, por frágil e imperfecta que sea? ¿De qué miedo necesitas liberarte para confiar en Él? ¿Qué está generando Dios en tu vida?