San Guillermo de Vercelli por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Construir sobre la roca

No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos (Mt 7,21)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Aquel día muchos dirán:
“Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.

Entonces yo les declararé:
“Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.

(San Mateo 7, 21-29)
 

Jesús nos recuerda que la fe no se mide por las palabras ni por los gestos externos, sino por la obediencia concreta a la voluntad del Padre. Escuchar el Evangelio sin vivirlo es como construir sobre la arena: basta una prueba para que todo se derrumbe. Solo quien fundamenta su vida en Cristo y pone en práctica su palabra encuentra una estabilidad que resiste las tormentas de la vida. ¿Sobre qué fundamento estás construyendo tu vida: sobre la arena o sobre la roca? ¿Reflejan realmente el Evangelio tus decisiones cotidianas? ¿Cómo reaccionas cuando llegan las pruebas y las dificultades?