Seguir a Jesús sin mirar atrás
El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza (Lc 9,58)
En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».
(San Lucas 9,57-62)
Seguir a Jesús no es una elección cómoda: requiere valor y disposición para dejar atrás lo que nos retiene. Sus palabras no invitan a descuidar los afectos, sino a poner el Reino de Dios en primer lugar. Quien decide seguirle está llamado a no vivir a base de posponer las cosas, sino a caminar con confianza, mirando hacia adelante y confiando en Él. ¿Qué te impide seguir a Jesús con libertad? ¿Estás dispuesto a dejar atrás el pasado, confiándolo a la misericordia de Dios, y a mirar con confianza hacia el futuro, seguro de que la Providencia nunca te abandonará?
