• EL DÍA V

La vacuna “sagrada”, un salto al vacío que no nos salvará

El 27 de diciembre pasará a la historia como el Día V, el “Vaccination Day”: el día en el que se desató la contraofensiva de vacunas contra la Covid en toda Europa. Anunciado en términos enfáticos y retóricos por una colosal operación de propaganda que ha convertido el antídoto en “luz y esperanza”. Pero ninguno de los estudios de la Fase III se han establecido para probar la eficacia de las vacunas contra los resultados graves, como los ingresos hospitalarios, el uso de los cuidados intensivos o las muertes. No contamos con elementos suficientes para evaluar los beneficios y los daños.

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El 27 de diciembre de 2020 pasará a la historia como el Día V, es decir el “Vaccination Day”: el día en el que se desató la contraofensiva de vacunas contra la Covid en toda Europa. Una especie de Desembarco en Normandía. Fue anunciado en términos tan enfáticos y retóricos por la presidente de la Comisión Europea: “El Vaccination Day es un momento conmovedor de unidad. La vacunación es la salida duradera de la pandemia”, escribió la alemana Von Der Leyen en Twitter.

Técnicamente, todas las dosis de la vacuna Pfizer/Biontech ya se han entregado a los países de la UE y pueden iniciar la campaña de vacunación, simultáneamente en todos los Estados miembros para dar un signo de cohesión y marcar el punto de inflexión, como señaló el titular del ejecutivo europeo, subrayando que a partir de este momento se empieza a pasar página. “La vacunación nos devolverá paulatinamente a la normalidad”, concluyó, recordando seguir respetando las normas de higiene de seguridad, hasta que el objetivo de la campaña de vacunación no sea alcanzado. El Día V es, por tanto, un evento de gran valor simbólico, sobre todo, funcional a una colosal operación propagandística. Sabemos bien que la propaganda, la estrategia de comunicación, es uno de los pilares del Great Reset.

Con el Día V, no solo comienzan los procedimientos de vacunación sino, sobre todo, comienza una campaña mediática, cuyo objetivo es despejar todas las dudas sobre las vacunas Covid, convencer a la ciudadanía de su eficacia, seguridad, e incluso de su deber moral y civil. Con el Día V se concluye un largo y extenso trabajo realizado por los medios de comunicación y las redes sociales, en nombre de los gobiernos individuales y ahora de la propia UE, para dar una lectura precisa e inequívoca de la epidemia, que en síntesis se puede resumir así:

Estamos ante un microorganismo de inusual letalidad. “No existe cura para la enfermedad causada por este microorganismo. Solo una vacuna puede salvarnos”

Durante meses estas fueron las consignas inculcadas en la población, con tanta fuerza y determinación que desbordaron las voces de científicos libres y de trabajadores de la salud que podían demostrar que las cosas no eran así: que la letalidad del virus no era aquella con la que se intentaba aterrorizar a las personas y que la enfermedad era tratable con toda una serie de fármacos, todos invariablemente negados. Así que al final llegamos al tercer punto, la solución final.

En breve, el organismo regulador europeo dará luz verde a las vacunas de otras compañías farmacéuticas. Todas aprobaron el examen. Un éxito increíble, único en la centenaria historia de las vacunas. Todas funcionan muy bien y son seguras.

La historia de la medicina muestra muchos ejemplos de graves eventos adversos de las vacunas que se comercializaron en tiempos de enorme presión y grandes expectativas. Hubo vacunas contaminadas contra la poliomielitis en 1955, casos de síndrome de Guillain-Barré en los receptores de la vacuna contra la influenza en 1976 y narcolepsia relacionada con una marca de vacuna contra la influenza en 2009.

La eficacia y seguridad de las vacunas puestas en el mercado serán las palabras que se repetirán para convencer a los ciudadanos europeos de que se vacunen. Sin embargo, persisten serias dudas sobre uno y otro de estos criterios fundamentales. En un reciente número de la reconocida revista British Medical Journal (BMJ 2020 371), titulada “Will covid-19 vaccines save lives? Current trials aren’t designed to tell us” (¿Las vacunas anti covid-19 salvarán vidas? Los ensayos actuales no están diseñados para informarnos), se revela que ninguno de los estudios de la Fase III se han establecido para demostrar la eficacia de las vacunas para reducir los resultados graves, tales como ingresos hospitalarios, uso de cuidados intensivos o muertes. Ni las vacunas son estudiadas para determinar si pueden detener la transmisión del virus.

“La detección de graves eventos adversos raros requerirá el estudio de decenas de miles de pacientes, pero este requisito no se cumplirá con la adopción temprana de un producto que no haya completado su evaluación de prueba”, declararon los investigadores Jerry Avorn y Aaron Kesselheim, del Harvard Drug Policy.

Los estudios actuales de la vacuna anti Covid-19, están diseñados para clasificar los resultados finales de eficacia, una vez que 150-160 participantes del estudio desarrollen la covid-19 sintomática, y la mayoría de los estudios han especificado al menos un análisis intermedio que permita la determinación de los resultados con menos datos acumulados. Por tanto, no disponemos de elementos suficientes para evaluar los beneficios y los daños de las vacunas. Se necesitaría mucho tiempo y muchos más estudios. Pero ahora la máquina de vacunación está en pleno funcionamiento, a toda velocidad. La vacuna anti Covid, por otro lado, ya no es un fármaco, es mucho más: es “luz y esperanza”, y con esta aura de incuestionable pseudo sacralidad se encamina hacia su realización.

El Día V, en lugar de ser el Vaccination Day, corre el riesgo de ser el Vacuum Day, es decir el día del salto al vacío.

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