San Gregorio de Nisa por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

La Palabra de Dios se hace vida

«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír» (Lc 4,21)

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca.

Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.

Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.

Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

(San Lucas 4, 14-22a)
 

Jesús regresa a Galilea «con el poder del Espíritu»: no actúa por iniciativa propia, sino como enviado del Padre. En la sinagoga de Nazaret, el lugar de su vida cotidiana, proclama una Palabra antigua que de repente se vuelve actual, cercana, concreta. Jesús no se limita a leer el texto, sino que lo asume sobre sí mismo: lo que era promesa ahora toma rostro y voz. Cuando afirma «Hoy se ha cumplido esta Escritura», declara que el tiempo de espera ha terminado: Dios interviene en la historia para liberar, sanar, devolver la dignidad. La Palabra de Dios sigue cumpliéndose cada vez que encuentra corazones dispuestos a dejarse alcanzar y transformar. ¿Eres capaz de reconocer el «hoy» de Dios en tu vida concreta, o siempre lo pospones para mañana? ¿Escuchas la Palabra de Dios como un texto del pasado o como una voz viva que pide cumplirse en ti?