Santa Mónica por Ermes Dovico
Fragmentos del Evangelio

La fidelidad en el tiempo de la espera

Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor (Mt 24,42)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene e! ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

(San Mateo 24, 42-51)
 

La vigilancia cristiana no es miedo al futuro, sino una presencia consciente en la vida cotidiana, hecha de amor, servicio y fidelidad. El verdadero siervo es aquel que sigue haciendo el bien incluso cuando nadie lo ve. Nadie excepto el Señor. ¿Vives tus días con el deseo de encontrarte con el Señor? ¿Eres fiel en el bien incluso cuando no recibes reconocimiento?