San Nicolás de Flüe por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

Jesús y el discernimiento del corazón

«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?». (Jn 7,51)

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
«Este es de verdad el profeta».

Otros decían:
«Este es el Mesías».

Pero otros decían:
«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».

Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.

Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
«¿Por qué no lo habéis traído?».

Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».

Los fariseos les replicaron:
«También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».

Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».

Ellos le replicaron:
«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».

Y se volvieron cada uno a su casa.

(San Juan 7, 40-53)
 

En el Evangelio se pone de manifiesto el conflicto entre quienes reconocen la verdad y quienes la rechazan. La gente percibe en Jesús algo extraordinario, pero los líderes religiosos no quieren escucharlo, lo que muestra cómo el orgullo y la rigidez pueden oscurecer la verdad. Nicodemo invita a juzgar con justicia y atención. ¿Eres capaz de escuchar sin prejuicios a quien te habla? ¿Estás dispuesto a reconocer la verdad del Evangelio incluso cuando va en contra de tus costumbres?