• CULTURA CATÓLICA

Hadjadj, un premio que recuerda la misión del cristianismo

Fabrice Hadjadj ha recibido el Premio Internacional de Cultura Católica. En la conferencia que pronunció para la ocasión, el filósofo francés explicó que la Revelación cristiana “no está al mismo nivel que las culturas” ya que “es lo que permite a cada cultura crecer”. Pero hoy asistimos a un nuevo paradigma deletéreo, tecnocrático, y el cristianismo tiene una nueva “misión de salvación”.

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“Al hacerme cristiano, me he convertido en un contemporáneo de Moisés, Pablo, Agustín, Tomás de Aquino, Dante, Manzoni, pero también de Sófocles, Aristóteles, Virgilio, que preparan el camino al Evangelio. Sé que, en el fondo, las preguntas que se hacen Shakespeare o Goldoni siguen siendo válidas para mí”. Incluso los escritos de Marx y Nietzsche “sólo tendrán posteridad en la Iglesia porque los católicos seguirán interesados en sus escritos, cuando los seguidores de los algoritmos, el animalismo o el fundamentalismo los hayan abandonado desde hace tiempo”. Éste es uno de los pasajes finales de la conferencia que el filósofo francés Fabrice Hadjadj pronunció el viernes 29 de octubre en Bassano del Grappa (Vicenza) al recibir el 39º Premio Internacional de Cultura Católica. Una conferencia en la que, además de la cultura, el galardonado abordó otro tema muy querido para él, el del transhumanismo y la relación entre el hombre y la tecnología.

En cuanto a la cultura, explicó, es necesario tener un enfoque campesino, dado que “la palabra se refiere ante todo a una relación con la tierra”. Hacen falta paciencia y conciencia de que “el hombre no es el que inicia ni el que controla totalmente la obra. La obra procede de un don inicial, el de la semilla”. Así, el hombre de la cultura, sea quien sea, “reconoce siempre el don inicial del material y la inspiración y sabe que su propia mano está a merced de la artritis”. En este contexto, la Revelación cristiana ocupa un lugar especial. “El catolicismo no es una cultura rival porque no se pone al mismo nivel que las culturas. Si se pueden comparar las culturas con las especies vegetales, la Revelación cristiana no es una especie más viva y más bella que debería sustituir a las demás, como una hierba maravillosa más virulenta que una mala hierba. Es más bien el sol, la lluvia y las tijeras del jardinero. Es lo que permite a cada cultura crecer, purificarse, dar flores más bellas y frutos más sabrosos”.

“Ahora me temo que ya no estamos en los días de la cultura”, continuó. “El modelo ya no es el de la agricultura, el del regalo y el de los días de pompa. Es la del ordenador, la del control total y, por supuesto –dado que este control produce un exceso de tensión-, la de la pérdida total del control”. Ya no existe la paciencia que requiere la cultura, la del hombre que planta un árbol y sabe que probablemente no será él quien disfrute de su fruto, o la del artesano que ayuda a construir una catedral sabiendo que no será él quien vea la obra terminada, sino sus nietos. “Si el dispositivo tecno-emocional nos arrastra tan fácilmente a la instantaneidad y al presentismo es porque no tenemos esperanza. A diferencia de los antiguos que creían en la transmisión, a diferencia de los modernos que creían en el progreso, los posmodernos ya no creen en el futuro.... No plantan árboles. Realizan los pedidos con entrega urgente”.

A la hora de reconstruir Notre-Dame, destruida por un incendio, por ejemplo, lo más grave, según Hadjadj, no fue tener que reconstruir la catedral, sino “la constatación de que, aunque reparáramos ese edificio y lo rehiciéramos idéntico, ya no estamos en la época de los constructores de catedrales. Su cultura se ha perdido irremediablemente. Para conservar los vestigios, estamos destinados a recurrir a ingenieros agnósticos”.

Entonces, “¿cómo podemos garantizar una continuidad histórica suficiente para que los nietos sigan teniendo una vida cuya esencia se parezca a la de sus abuelos?”, se preguntaba el filósofo. La respuesta que dio está precisamente en la Revelación: “La Revelación católica no es una cultura, pero se convertirá cada vez más en el lugar donde las culturas pueden seguir existiendo. En un mundo tecnocrático que siempre rompe con el pasado, en el que ya no se habla más que de colapso, sólo queda la Iglesia, en la milagrosa permanencia de su magisterio, para mantener la unidad de la condición humana desde el momento de la expulsión del Edén hasta el descenso de la Jerusalén celestial”. El cristianismo tiene, pues, una verdadera “misión de salvación” para la cultura actual: “Cada vez más, en el futuro, será necesario responder al Escucha Israel, para volver a escuchar a Mozart o leer En busca del tiempo perdido...”.

La presidenta de la Escuela de Cultura Católica, Francesca Meneghetti, también habló de la Revelación “como objeto de nuestro interés, porque buscamos profundizar en la enseñanza del Evangelio a la luz del Magisterio de la Iglesia”. Junto a ‘Revelación’ hay otras dos palabras clave que han impulsado la acción de la asociación en sus primeros 40 años (que se celebran en 2021 con la publicación por parte de Edizioni Ares de un volumen que recoge los textos de diez conferencias de la primera década de la Escuela): son la palabra ‘realidad’ “como sociedad y mundo que nos rodea, en el que estamos inmersos y actuamos” y ‘responsabilidad’, “la que tenemos como laicos hacia lo que hemos recibido”. Sobre estos fundamentos descansa la labor de profundización en un momento histórico que Meneghetti resumió con una cita del propio Hadjadj: “La nuestra es una época bendita, en la que el Eterno, en su insondable providencia, nos ha permitido vivir y dar testimonio”.

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