• EL ISLAM DE MACRON

Francia: inicio ambiguo del diálogo entre el Estado y el Islam

El presidente Macron quiere un “Islam de Francia”. Una idea puesta en marcha con ideas concretas, gracias a la cual nació el año pasado la AMIF, la nueva asociación para el Islam en Francia. ¿Pero quién controla esta asociación? Según una investigación del parlamento, el AMIF podría estar peligrosamente conectado con los Hermanos Musulmanes, pero sus promotores lo niegan.

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La creación de un “Islam francés” fue una de las primeras promesas del presidente Macron. Ya en febrero de 2018 había declarado la urgencia de “sentar las bases” de lo que sería la “nueva relación entre el Islam y la República”. Para ello apeló a los intelectuales más reconocidos del país porque, dados los ya conocidos problemas de integración y terrorismo, ha sido el propio Islam el que ha reivindicado un papel como primera religión practicada en Francia con un 8% de la población formada por musulmanes.

Entre los nombres de esta operación ha entrado inmediatamente el de Hakim El Karoui, ensayista y consultor de origen tunecino, antiguo colaborador del banco Rothschild, con buena reputación por los dos informes publicados con el think tank Istitut Montaigne. El autor del libro “El Islam, una religión francesa”, cree que “éste es el objetivo”: que la religión de Alá se convierta en una religión endógena en la ville lumière. Con el debilitamiento del CFCM -el consejo francés de culto musulmán, un consejo que, según una ley de 1901, representa a los musulmanes de Francia- en enero de 2019 se anunció la creación de una asociación musulmana para el Islam en Francia, la AMIF. Una oportunidad para que El Karoui tenga un organismo capaz de actuar como “regulador” de esos mercados opacos como las peregrinaciones, el mundo halal y otras actividades económicas relacionadas con el Islam, recaudando dinero para reinvertirlo de manera independiente y transparente. Y sin competir con la CFCM.

En la primavera de 2019 nacen dos asociaciones para apoyar el proyecto, que es cada vez más ambicioso. Una de ellas es una asociación cultural, presidida por El Karoui, que se encargará de regular el mercado islámico y de recaudar fondos. Y la otra, además de la creación de un Consejo Nacional de Imanes de Francia, es una asociación religiosa que se ocupará de la dimensión estrictamente “espiritual”, presidida por el rector y el imán de la gran mezquita de Burdeos, Tareq Oubrou. Antiguo miembro de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia, cercano a los Hermanos Musulmanes, se ha retirado públicamente de la UOIF. Aunque recientemente explicó a SaphirNews: “Esto no es una pausa. (...) Uno no rompe inevitablemente con la familia por el hecho de haber dejado la casa donde ha crecido para comenzar la vida adulta”.

Pero ya un año después del anuncio que pronosticaba hacer realidad el sueño de todos los gobiernos en los últimos veinte años, esto es, el de un Islam en simbiosis con los valores de la República, la AMIF es la protagonista de una investigación del Senado. Existen fuertes sospechas de que la asociación esté vinculada y controlada por la Hermandad Musulmana. Hace ya un par de meses, Zineb el Rhazoui, la periodista de origen marroquí que ha sido objeto de amenazas de muerte por parte de los musulmanes durante años, había lanzado la acusación. Así, en el Parlamento el Gobierno ha tenido que afrontar la pregunta y se ha impuesto aclarar los lazos con la Hermandad Musulmana. Y no solo: también tendrá que hacer una reflexión sobre el riesgo de que la AMIF juegue hipócritamente y esté en el filo de la navaja entre el discurso modernista y las ideas salafistas. Situados dentro de un órgano institucional, tienen el deber de responder y hoy en día el Estado se encuentra en una situación complicada.

La respuesta no ha tardado en llegar. Hakim El Karoui ha respondido con una risa provocativa, añadiendo que los hermanos musulmanes que lo rodean son ex compañeros de trabajo simpáticos: “algunos pueden haber estado cerca de la UOIF, pero han tenido tiempo de demostrar que han cambiado”, ha añadido. Para El Karoui, la periodista que primero ha dado la voz de alarma es sólo “una islamófoba” que “no quiere a los musulmanes ni al Islam en Francia”.

Mientras tanto, no hay que subestimar que la Asociación Musulmana para un Islam de Francia (AMIF), nació principalmente como un instrumento destinado a organizar y certificar los flujos financieros vinculados al culto musulmán. La AMIF tendría así la función de certificador en el mercado islámico, desde las peregrinaciones hasta el mercado halal. Y por lo tanto, el mundo del turismo, de los hoteles -que en el mundo musulmán debe tener un cierto estándar para existir-. Gravar el mercado halal, recoger donaciones y monopolizar la peregrinación a La Meca representa un beneficio que va de los quinientos a los setecientos millones de euros al año. Dinero que se utilizará para construir y liderar la batalla de las ideas, es decir, la financiación de los islamólogos y teólogos, la investigación y la formación.

El de la AMIF parece ser el último intento del Gobierno antes de llegar a una guerra civil, pero ya está minado antes incluso de comenzar.

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