• CONTRA EL ABORTO

El frente provida es mayoritario en la Argentina

"La Argentina profunda es provida, hoy contra los poderes internacionales pondremos cadenas de oraciones y pañuelos celecestes". Les contamos el viaje de Brujula Cotidiana entre las asociaciones pro-vida que estàn conduciendo la batalla contra el Gobierno de Alberto Fernandez y la nueva ofensiva abortista. 

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Nuestro colega Nico Spuntoni anunció el desarrollo de diversas Marchas en favor de las dos vidas en la Argentina y destacó la Carta que el papa Francisco envió a la diputada Victoria Morales Gorleri en respuesta a otra que le habían escrito, a su vez, un grupo de madres que viven en las villas miseria Rodrigo Bueno, 31 y de José León Suárez. Además, resaltó el contenido de las homilías que pronunció el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, con ocasión de la memoria de San Ramón Nonato cada 31 de agosto.

En la entrevista que tuvo con el periodista argentino Tito Garabal de Radio Grote, “sobre la carta que recibió del Papa Francisco, la legisladora dijo sentirse emocionada porque el Santo Padre, pese a su agenda y los desafíos que enfrenta no se olvida de los hombres y mujeres de los barrios más vulnerables: «Las mujeres le enviaron una carta contándoles sobre su trabajo en los comedores y todas las actividades que realizan. Ellas le dicen a Francisco ¡No nos sentimos escuchadas! y además le cuentan la situaciones que padecen en los centros de salud cuando se enteran que están embarazadas y que lo primero que les dicen es que es una irresponsabilidad tener ese hijo»”.

Resultado de la realización efectiva de estas Marchas a lo largo de toda la Argentina, el cronista de esta nota ofrece una serie de testimonios representativos de quienes participaron con sentido militante en favor de las 2 vidas.

Me parece fundamental que los argentinos volvamos a manifestarnos a favor de las dos vidas – declara Ana Belén Mármora, vocera de Unidad Provida y miembro del Programa Defensores de Mamás de Frente Joven– porque otra vez y en medio de una pandemia la vida de miles de argentinos está siendo amenazada por un nuevo proyecto de descarte selectivo de personas. No solo hay un gran rechazo social al aborto, hay una gran decepción porque una vez más ocultan las verdaderas prioridades de salud pública. Quienes trabajamos con la maternidad vulnerable experimentamos en todo este tiempo el abandono estatal, la cancelación de turnos, la discriminación y hasta la muerte de mujeres embarazadas a quienes el Estado abandonó. Por eso, saldremos con la gran mayoría celeste a gritar más que nunca ¡Salvemos las 2 vidas!”.

“La presencia en la marcha del 28 de noviembre es una ocasión privilegiada para dar testimonio en el espacio público y no podemos dejarla pasar porque sería como renunciar a convertirnos en «levadura» dentro de la «masa» –afirma Mónica del Río, directora de Notivida–.  Por otra parte, una manifestación masiva motivaría a los legisladores que tienen que votar el proyecto de aborto del Ejecutivo. Los que están a favor de la vida se van a sentir acompañados y fortalecidos; y los operadores de la “cultura de la muerte” podrían repensar su decisión en función del costo político que pudiera acarrearles”.

Si bien el derecho a la vida no puede ser motivo de consenso –destaca Myriam Mitrece de Ialorenzi, codirectora de Buena Data–, en 2018 se dio un debate legislativo y social sobre la legalización del aborto. El resultado fue claro, la Argentina dijo que no quería una ley que permita el descarte de personas. A pesar de eso, se insiste. Es necesario manifestar a nuestros representantes que la mayor parte de sus representados no está de acuerdo con esta ley, que va contra el orden natural, el sentido común y nuestra idiosincracia. Aunque parezca que la presencia individual de cada uno no es importante, manifestarse en contra de este proyecto de ley inicuo no solo es un derecho, sino también obligación de quienes se comprometen a trabajar por una sociedad más justa”.

“En 2018, contra todo pronóstico, Argentina le dijo NO AL ABORTO –afirma César Pazo, de la Red de Familias Enterrianas [Provincia de Entre Ríos, Argentina]–. Hoy, dos años después la embestida de los agentes de la muerte redobla su apuesta y vuelve a atacar a nuestra Patria. Nuestra Argentina profunda es PROVIDA y, así como cuando las potencias francesas e inglesas quisieron dominarnos pusimos cadenas en las aguas de nuestro río Paraná para impedir su avance [se refiere a la Batalla de la Vuelta de Obligado del 20 de noviembre de 1845], hoy contra los poderes internacionales pondremos cadenas de oraciones y pañuelos celestes, que se alzarán gritando: ¡Argentina es PROVIDA!¡ Entre Ríos es PROVIDA!!!”.

“El Presidente de la Nación no ha cesado de clamar por la unidad de los argentinos ante la pandemia, cuya gestión es una de las peores del mundo –señala José Durand Mendioroz de La Merced Vida en la  Provincia de Salta–. A pesar de eso introduce un tema que divide, usando la pantalla de una opción ideológica progresista, cuando se trata del sometimiento al establishment globalista que busca la reducción de los nacimientos en los países periféricos. El niño por nacer es un ser humano, y es por ello sujeto de protección de los derechos humanos. Cualquiera que niegue la protección de la ley a un ser humano porque no cumple tal o cual requisito, convierte a los derechos humanos en una farsa, o como decia Robert Spaemann, en edictos de tolerancia revocables”.

Esta vez –conviene destacarlo–, las Marchas por la vida recibieron el apoyo de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), además del habitual de los movimientos evangélicos. La invitación a participar en ellas se vio en los mensajes de los Obipsos a su grey y en haberse hecho presentes en las diversas manifestaciones.

Conviene recordar la reprobación sobre el criterio de las mayorías que hizo san Juan Pablo II en Evangelium vitae al señalar que “en la cultura democrática de nuestro tiempo se ha difundido ampliamente la opinión de que el ordenamiento jurídico de una sociedad debería limitarse a percibir y asumir las convicciones de la mayoría y, por tanto, basarse sólo sobre lo que la mayoría misma reconoce y vive como moral” (EV, 69). Como enseñó el mismo san Juan Pablo II en Centesimus Annus: “hay que observar que, si no existe una verdad última, la cual guía y orienta la acción política, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia” (CA, 46). Es cierto que, en la Argentina, la mayoría es celeste. No obstante, el voto de los parlamentarios en favor del cuidado y de la defensa de la vida humana, especialmente la de los niños por nacer y las de sus madres, no puede depender de un dato numérico.

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