San Juan de Triora por Ermes Dovico
FRAGMENTOS DEL EVANGELIO

El descanso es necesario

Se compadeció de ella (Mc 6,34)

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

(San Marcos 6, 30-34)
 

Los apóstoles regresan junto a Jesús cargados de palabras y obras. Él los invita a descansar, porque la misión cansa el corazón. Pero ante la multitud desorientada, Jesús cambia de actitud: la compasión es lo primero. El verdadero descanso nace de escuchar a Dios y del amor que sabe hacerse don, incluso cuando parece que ya no hay tiempo. ¿Sabes reconocer cuándo necesitas detenerte con Jesús? ¿Te dejas tocar por la compasión ante quienes están perdidos? ¿Pones la escucha y la enseñanza en el centro de tus decisiones cotidianas?