San Roberto de Molesmes por Ermes Dovico
LA ENTREVISTA

El arzobispo Ranjith, sobre los atentados a iglesias de Sri Lanka: “Todo el mundo lo sabía”

Hace cuatro años, los atentados contra hoteles y lugares de culto católicos y protestantes se cobraron más de 200 víctimas. Los servicios secretos del país y el depuesto ex presidente también estaban implicados, según el arzobispo de Colombo, que habla sin tapujos con la Brújula Cotidiana y exige la verdad.

Ecclesia 21_04_2023 Italiano English

La estatua de Cristo cubierta de salpicaduras de sangre se ha convertido en un símbolo de la persecución de los cristianos en el mundo contemporáneo. Esa imagen de la iglesia de San Sebastián de Negombo dio la vuelta al mundo hace hoy cuatro años. Fue el 21 de abril de 2019, día de Pascua, cuando una serie de explosiones en Sri Lanka causaron 272 muertos y 500 heridos. La mayoría de ellos eran católicos que estaban en las iglesias de San Antonio de Colombo y San Sebastián de Negombo para asistir a misa dominical.

Desde entonces, el cardenal Malcolm Ranjith, el valiente arzobispo metropolitano de Colombo, ha estado criticando duramente a las autoridades locales acusándolas de no revelar toda la verdad sobre la matriz de aquellos atentados. La mano detrás de la masacre de las iglesias (la iglesia protestante Zion de Batticaloa también fue atacada, así como hoteles) ha sido identificada como terrorismo islamista, pero el móvil no sería el odio religioso, ni la venganza por el ataque a dos mezquitas en Nueva Zelanda, como afirmó el ministro de Defensa de Sri Lanka, Ruwan Wijewardene.

El cardenal Ranjith está convencido de ello e incluso hoy, a pesar de las críticas de las fuerzas gubernamentales, sigue exigiendo verdad y justicia para las víctimas. La Brújula Cotidiana le ha entrevistado con ocasión del cuarto aniversario de los atentados.

Eminencia, cuatro años después, ¿qué opina sobre las investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha?
Han sido pésimas. Se ha intentado atribuir los atentados a la comunidad islámica, pero no ha sido así. La verdad es que la responsabilidad fue de un grupo de terroristas islámicos manipulados por los servicios de inteligencia de Sri Lanka para apoyar la candidatura del ex presidente depuesto el año pasado, Gotabaya Rajapaksa. Parece que algunos jefes de seguridad estuvieron implicados, así que queremos toda la verdad porque 272 personas perdieron la vida en ese atentado y hubo casi 500 heridos, algunos de los cuales nunca podrán volver a la normalidad. Queremos saber la verdad y que las investigaciones vayan en todas direcciones para averiguar quién lo hizo y por qué.

¿Es cierto que la policía no pudo impedir el atentado a pesar de haber sido informada con antelación? Recientemente presentaron un recurso ante el Tribunal de Apelación por este motivo.
Sí, porque los servicios de inteligencia indios habían advertido cuatro veces a nuestros servicios de seguridad sobre este peligro y ellos consideraron esta advertencia sólo como una información, no como una amenaza, y por tanto no se organizaron adecuadamente para proteger a los civiles. Todo el mundo lo sabía: el ex presidente, el ex jefe de policía y el ex ministro de Defensa. Todos estos peces gordos sabían que existía una amenaza de atentado, pero no tomaron ninguna medida para impedir la masacre.

¿Por qué las comunidades cristianas en particular acabaron en el punto de mira?
No se sabe. Al principio se habló de una reivindicación del Isis y luego de una reacción a los atentados contra la mezquita de Christchurch (Nueva Zelanda). Pero ahora hay cada vez más indicios de que el atentado de Semana Santa de 2019 no fue un ataque islámico. Cada vez está más claro que fue un grupo terrorista islámico que trabajó previamente con la inteligencia militar de Sri Lanka. Esta colaboración con los militares se remontaba a la guerra civil porque estos grupos islamistas hablaban tamil y, por tanto, eran utilizados como fuentes de información sobre el movimiento revolucionario tamil Tigres. Por tanto, mantenían estrechos vínculos con la inteligencia militar.

Pero, ¿con qué fin?
La inteligencia militar, a su vez, tenía estrechos vínculos con un candidato presidencial, Gotabaya Rajapaksa, que más tarde fue elegido en las elecciones de noviembre. Hay pruebas que sugieren que todo esto estaba diseñado para crear una fobia antiislámica en Sri Lanka con el fin de crear un conflicto entre cristianos y musulmanes e interceptar los votos de los primeros, de manera que pudieran dar su apoyo al candidato nacionalista.

Ahora, sin embargo, Gotabaya Rajapaksa ha sido depuesto. Con el nuevo presidente Ranil Wickremesinghe, ¿no puede salir a la luz la verdad sobre aquellos hechos?
No, porque el cambio no ha conducido a nada. La mayoría en el Parlamento sigue en manos del partido que pertenece a la familia Rakapaksa. Así que incluso ahora se siguen ocultando pruebas y se sigue atribuyendo toda la responsabilidad de los atentados exclusivamente a los musulmanes. Pero es muy poco probable que fuera así.

Usted hace duras acusaciones y también ha sido criticado a menudo en su país. ¿No tiene miedo?
No, no puedo tener miedo. Tenemos fe en el Señor y nosotros, sus representantes, debemos tener el valor de ponernos del lado de los que sufren, de los que menos oportunidades tienen de luchar contra los sistemas que arruinan las oportunidades de igualdad y concordia entre los pueblos.

Hoy se cumple el cuarto aniversario de aquella masacre. A lo largo de los años, usted ha estado cerca de las familias de las víctimas y de los supervivientes. Entre ellos, ¿hay alguna historia que le siga impactando y que le gustaría mencionar?
Hay una señora de unos 74 años que era muy activa en la iglesia. La bomba la alcanzó y se quedó completamente paralizada. Su marido tiene que hacer todo por ella, pero es una mujer de gran fe y cuando hablamos con ella, nuestra fe se fortalece.

También hay otra señora más joven que quedó paralizada por los fragmentos de los explosivos que le entraron por la cabeza y la columna vertebral y que más tarde perdió también un ojo. Tiene dos hijos y perdió uno en el atentado. Ahora su marido la ha abandonado porque ya no la quiere a causa de su discapacidad. Era profesora de danza y ahora no puede hacer nada. Pero es una mujer de gran fe y valentía. Gracias a nuestra ayuda, le implantaron un ojo artificial, encontró un nuevo alojamiento y una enfermera que la cuida.

Conocemos bien a estas personas, pero a menudo no encontramos las palabras para apoyarlas porque las heridas y pérdidas que han sufrido aun así son menos graves de las que tienen que soportar espiritual y mentalmente.

¿Cómo se les ayuda concretamente?
Nosotros, como Iglesia local, hemos hecho mucho, luego ha llegado ayuda de todo el mundo. Nos envían fondos porque necesitamos apoyar a estas familias, a estas personas, especialmente para cuidados médicos y de enfermería. Incluso el Santo Padre nos ha enviado una gran ayuda, un hermoso regalo. Han pasado cuatro años, pero seguimos ayudando. Hay una necesidad: hay niños sin padres para los que hemos creado la posibilidad de proveer a su escolarización. Por ejemplo, hay una familia en la que la mujer murió en la explosión, dejando un niño pequeño de pocos meses. Dimos al marido viudo todo el apoyo que pudimos, pero quedó destrozado y se suicidó. Ahora, aparte de la menor, ha dejado solas a otras dos hijas. La Iglesia, a través de Cáritas, ha estado construyendo casas para quienes, no pudiendo ya trabajar o habiendo perdido a sus padres y maridos, se encontraban sin trabajo y sin dinero para pagar un alquiler. 

¿Qué debemos esperar de la conmemoración de este cuarto aniversario?
Hemos pedido a todo el pueblo de Sri Lanka que se una a la conmemoración. Lo maravilloso es que muchísima gente participará en este día: no sólo católicos, sino musulmanes, budistas, hindúes y todos los que viven en el país y quieren verdad y justicia. Porque ya es hora de saber realmente qué ha pasado y quién está detrás de esta desgracia. Ese día, muchas personas que tenían una vida feliz perdieron todo o casi todo de repente.

¿Queda aún lugar para la esperanza en el recuerdo de esta tragedia?
El presidente que fue elegido gracias a la mentira construida sobre esta desgracia estuvo poco tiempo en el poder. Por primera vez en Sri Lanka, un presidente electo fue depuesto por un levantamiento popular formado por millones de personas que salieron a la calle. Para mí, esto es un indicio de que el Señor está haciendo justicia por lo ocurrido. Debemos confiar en Él.