San Pío X por Ermes Dovico
abusos

Obras en curso en Lourdes: llega el Papa y desaparece Rupnik

Esos controvertidos mosaicos habrían supuesto un telón de fondo embarazoso para la visita papal de septiembre, que, en cambio, será la ocasión para llevar a buen término las medidas ya emprendidas por el obispo Micas, tras el recubrimiento parcial que se llevó a cabo durante el jubileo. Ahora se cubrirán definitivamente y permanecerán así incluso tras la partida de León XIV.

Ecclesia 21_08_2026 Italiano

Los mosaicos de Marko Ivan Rupnik, que aún se pueden ver parcialmente en el santuario de Lourdes, en la fachada de la basílica de Nuestra Señora del Rosario, quedarán cubiertos por completo con motivo de la visita de León XIV en septiembre y seguirán así incluso después. Para despejar cualquier duda, hemos solicitado y recibido confirmación telefónica de la oficina de prensa del santuario tras leer el comunicado del obispo Jean-Marc Micas, publicado en exclusiva ayer, 20 de agosto, en La Dépêche du Midi, un diario regional francés. La decisión culmina los pasos dados anteriormente en esta dirección por el obispo, personalmente convencido de la conveniencia de retirarlas, tal y como declaró en julio de 2024 cuando, tras toparse con una dura oposición a su propuesta en la comisión creada ad hoc el año anterior, optó por dejar de iluminarlas durante el rosario vespertino. Lo calificó de «primer paso» a la espera de que madurara la reflexión, para no avivar con decisiones aisladas una situación ya de por sí candente, a lo que siguió, en el año jubilar, la cobertura de las puertas.

Para superar el punto muerto hacía falta que el Papa fuera a Lourdes: «Es la ocasión para dar un paso adelante», declaró el obispo a La Dépêche du Midi, anunciando que «todas las obras presentes en la fachada quedarán cubiertas y, posteriormente, decoradas con motivos relacionados con el viaje apostólico de León XIV». Para confirmar que no se tratará solo de un maquillaje temporal, destinado únicamente a evitar situaciones embarazosas para el Papa, Micas precisó que «los mosaicos permanecerán cubiertos después de la peregrinación del Santo Padre, al término de la cual se iniciará una nueva reflexión. La comisión actual se ampliará, incluyendo en particular a artistas y teólogos, con el fin de reflexionar sobre el futuro de la fachada de la basílica». Por último, subraya «la dimensión simbólica del mensaje de Lourdes en relación con las víctimas de abusos sexuales», por lo que, a pesar de que las obras del sacerdote-mosaicista se encuentran repartidas por todo el mundo y de que hay otras incluso más grandes, el santuario pirenaico está constantemente en el punto de mira.

Desde que creó la comisión, monseñor Micas no ha permanecido indiferente ante el problema que plantean esas obras a raíz de las acusaciones de abusos contra su autor —obras cuya visión, tras el estallido del «caso», habría acabado por herir aún más a aquellos peregrinos que venían de sufrir situaciones de abuso, precisamente en un lugar al que se acude en busca de sanación, tanto física como espiritual, tal y como destacó el prelado en una entrevista concedida a la revista cristiana La Vie en marzo de 2023, en la que citó no solo Lourdes, sino también «otro lugar de sanación, a saber, la tumba del Padre Pío de Pietrelcina». A la «ocultación» decretada en 2024 le siguió la cobertura parcial al año siguiente: a partir del 31 de marzo de 2025 se colocaron paneles sobre las «puertas con mosaicos» en el centro de la fachada, para que nadie renunciara a atravesarlas durante el año jubilar.

Más recientemente, en Lourdes ha sido protagonista otro mosaico, esta vez no de Rupnik, sino de una de sus acusadoras, la hermana Samuelle, autora de una obra «total» titulada Renaissance. La Symphonie des tesselles, que incluye la realización de un «mosaico de reparación» en homenaje a las víctimas de abusos, compuesto por 200 fragmentos (destinados, tras la exposición, a ser desmontados y colocados en numerosos lugares de culto), una sinfonía de Baptiste Capitanio y un documental del director Quentin Delcourt que se estrenará en 2027. Las últimas piezas del mosaico las colocó la hermana Samuelle el pasado 30 de junio en Lourdes, donde se conservarán posteriormente los fragmentos 1 y 200.

La huella de Rupnik seguía, sin embargo, siendo muy visible en el resto de la fachada de la basílica, a pesar de que se habían cubierto las puertas centrales. Un telón de fondo decididamente incómodo para la visita papal, especialmente tras el comunicado vaticano del 7 de agosto: «Durante su próximo viaje apostólico a Francia, el papa León XIV se reunirá en privado con algunas personas víctimas de abusos en la Iglesia. Las propias víctimas participarán en la preparación de dicho encuentro. Se facilitarán más detalles en su momento». La cita aún no figura en el programa del viaje que aparece en la página web de la Santa Sede, pero ya aparece en el, no obstante, oficial de los obispos franceses, con horario y modalidades por definir, en la tarde del domingo 27 de septiembre, tras el encuentro privado con las religiosas del Carmelo de Lourdes. Habría resultado bastante discordante el encuentro del Papa con las víctimas de abusos a la sombra de obras asociadas precisamente a esa lacra.

 

También conviene recordar que ya se había visto un anticipo implícito durante la Cuaresma: con el pontificado de León XIV, el regreso de los ejercicios espirituales al Vaticano en presencia del Papa no tuvo lugar en la sede anterior, la capilla Redemptoris Mater —que consagró la fama artística del exjesuita—, sino en la capilla Paulina, más «neutra». Pero también merece la pena señalar que hoy no nos estaríamos preguntando qué hacer con las controvertidas obras si, en su momento, se hubiera planteado otra cuestión: la necesidad de adornar con mosaicos Lourdes, la Redemptoris Mater e infinidad de otros lugares, como por ejemplo la tumba de san Pío de Pietrelcina, mencionada por monseñor Micas. Si Lourdes puede servir de pionera y disipar las reticencias sobre la cobertura de los mosaicos, en San Giovanni Rotondo habría, paradójicamente, una solución más sencilla «desde abajo», al menos para dar una señal: acudir allí solo en los meses fríos, cuando, por razones logísticas y meteorológicas, el santo es trasladado desde la nueva iglesia a la cercana cripta de Santa Maria delle Grazie. Así se le podrá rezar en paz sin cruzar la mirada con los característicos personajes de esos inquietantes ojos negros.